Historia de la hermandad (1576 - 2009)

Aunque tradicionalmente se ha venido señalando el año de 1635 como fecha de fundación de la Hermandad de Jesús Nazareno, hoy podemos adelantar bastantes años ese nacimiento y fijarlo con certeza el ocho de julio de 1576. Un pleito incoado en 1693 ante la autoridad eclesiástica por la Hermandad de la Vera+Cruz, a cuenta de una disconformidad con el día de salida, nos va a proporcionar este preciso dato, inédito hasta hace poco
En dicha disputa fueron convocadas todas las Hermandades de Penitencia ursaonenses para que presentaran sus primeras reglas. Esto es lo que refleja el tenor literal de la de Jesús Nazareno. "Viernes Santo por la mañana, la cofradía de Jesús Nazareno, sita en el Colegio de Ntra. Sra. De la Victoria de la Orden del Señor San Francisco de Paula. Tiene sus reglas aprobadas por el provisor Sr. Dr. Valdecañas y Arellano en ocho de julio de mil quinientos setenta y seis”, y añade el texto: “se ordena haga estación el Viernes Santo entredós albas o a las horas que fueran avisados”. Curiosamente el mismo Provisor Valdecañas será el que apruebe dos años más tarde, el 24 de abril de 1578 las reglas que para la sevillana hermandad de Jesús Nazareno, vulgo el Silencio, había redactado su Hermano Mayor, el célebre escritos Mateo Alemán.

Las segundas Reglas de la Hermandad, las de 1635, se conservan afortunadamente en poder de la corporación. Encuadernadas con tapas contemporáneas de terciopelo morado con apliques y cantoneras de plata, se inician estas Reglas con dos páginas iluminadas, la primera con un corazón y la segunda con motivos vegetales que flanquean la imagen de Jesús con la cruz a cuestas inserta en un sol con sus rayos a imitación del escudo de la Orden de los Mínimos. Se redactaron el 25 de marzo – festividad de la Encarnación – de 1635 y fueron aprobadas en primera instancia por 25 hermanos al frente de los cuales figuraba Jerónimo Ruiz Armellones.

Constan de 24 capítulos. Para la admisión de Hermanos se establece lo siguiente: “que no se reciba a ningún cofrade que se sepa que no es hombre de buen vivir y que no sea borracho, ni amancebado, ni logrero, ni usurero, ni rufián, ni revoltoso, ni haya sido castigado por la Santa Inquisición ni por la justicia eclesiástica ni seglar, y si fuese mujer no haya sido amancebada o alcahueta y no se recoja a ningún esclavo.”(Capítulo 3º)

La corporación estaba regida por 16 hermanos, elegidos anualmente en cabildo general cada Domingo de Cuasimodo y eran Prioste, dos Alcaldes, dos Mayordomos, ocho Diputados, Secretario, Albacea y Ejecutor, “que sean buenos cristianos y temerosos de Dios”.(Capítulos 4º y 5º)

La procesión tenía lugar el Viernes Santo entre dos albas y los cofrades debían concurrir con “una túnica de lienzo basto y una soga de esparto y una imagen en los pechos que de nuestra advocación, y han de ir descalzados y el que estuviese enfermo puede llevar alpargatas”(Capítulo 7º).

Se celebraba una Vigilia General el Domingo siguiente al día de los Difuntos y a la jornada siguiente una misa por los Hermanos fallecidos, con túmulo y profusión de cera.

El apartado benéfico-social (Capítulo 15º al 17º), tan propio de estas corporaciones, contemplaba la ayuda a los hermanos enfermos, bien con la visita, o bien con un socorro material a costa de la Hermandad y que se componía de “médico, botica y barbero hasta que sane o muera”. También se auxiliaba a los cofrades presos por deudas – si eran inferiores a mil maravedíes – y a las doncellas pobres que no podían costearse la dote.

En 1653, el Provisor y Vicario autorizó la Estación de Penitencia el Viernes Santo por la mañana, y tres años más tarde, el cura más antiguo de la Villa, Francisco Ortiz de Málaga, reiteró el mandato y recordó una antigua prohibición de salir de noche, como seguramente había ocurrido en los albores de la Hermandad.

Existe un importante vacío documental en la vida de la corporación durante el siglo XVIII, solo roto por contadas y breves referencias sacadas de los libros de Visitas. Así sabemos que en 1700 la Hermandad que “que se compone de limosnas para Misas y procesión de Viernes Santo” adeudaba a su mayordomo, Juan Rivero, 84 reales. Poco después, en 1739, el método recaudatorio seguía siendo similar: “limosnas que se juntaron con la demanda y las que se dan por llevar los pasos y las insignias en la procesión, averiguaciones y entrada de hermanos”. Los 2613 reales anuales de caudal se destinaban a “una procesión de penitenciaque se le hace el Viernes Santo con Sermón de Pasión, Novena de misas cantadas por las ánimas, cera y adorno del altar” y la hacienda había mejorado algo pues solo se le adeudaba al Mayordomo, Juan de Sarria, un real.

El 3 de Mayo de 1730 el mismo convento de la Victoria va a ser testigo del nacimiento de otra Hermandad: la Congregación de Nuestra Señora de los Dolores “que se venera en su capilla, inmediata al púlpito y que llega a la del señor S. Jerónimo”

A lo largo del siglo XIX, un siglo muy movido para la iglesia española y también para sus cofradías, se modificaron dos veces las primitivas Reglas de la Hermandad Nazarena de Osuna. La primera vez sería en Febrero de 1824, tras la reimplantación del absolutismo tras el trienio liberal, que según el texto es descrito como un tiempo “de abandono que se dio en estos últimos días, infelices y desgraciados y llenos de impiedad”. La procesión seguía siendo el Viernes Santo tras el matutino Sermón de Pasión y los cofrades debían pasar una limosna mensual de dos reales.

La segunda reforma de las primitivas reglas llegará en 1830, cuando se limite a 34 el número de hermanos. Los cargos directivos que se fijan son un Hermano Mayor, un secretario – nombrado a perpetuidad – y ocho diputados.

El sacerdote de la localidad, Don Carlos Mazuelos Herrera, durante su viaje a Roma en 1869, para asistir al Concilio Vaticano, consiguió del Papa Pio IX dos breves pontificios concediendo dos brevas pontificios concediendo varias indulgencias y gracias espirituales a los cofrades ursaonenses de Jesús Nazareno y de la Virgen de los Dolores. La llegada a la Villa Ducal del documento, el 19 de mayo, se celebró con una solemne función.

Sin grandes alteraciones transcurrió la vida de la corporación durante el último tércio del siglo XIX y la primera mitad de la pasada centuria. Las actuales reglas, datan de 1994.

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Todo aquel hermano de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno que haga entrega de su Fe de Bautismo, recibirá una cédula de inscripción (Diploma) con su fecha de alta en la Hermandad de Nuestro Padre Jesús  Nazareno.

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